Descarrilados 07/08/2006
Posted by María Bertoni in Cine.trackback
“No hables con extraños”. “No cedas a la tentación”. “Cuidá tu familia, tu casa, tu trabajo”. “Sé fiel”… Ésta es la batería de advertencias que emerge desde el fondo de Descarrilados, film cuyo argumento tiene mucho de moralina puritana y -contrariamente a lo que pretende- bastante poco de intriga y acción.
Basada en la novela del ignoto James Siegel, la adaptación del sueco Mikael Håfström parece rendirle tributo a películas como Atracción fatal o Acoso sexual. Me refiero a esas historias donde lo que en principio parece una simple e inofensiva canita al aire termina convirtiéndose en una pesadilla interminable.
Desde este punto de vista, Charles Schine comparte varios puntos con los recordados Dan Gallagher y Tom Sanders. De hecho, estos tres personajes son padres de familia, trabajadores, probos, tal vez un poco inflados de la vida matrimonial pero sin la menor intención de abandonarla…
… hasta la aparición de una fémina bella, inteligente, atrevida, irresistible, agente insospechado de desvío y destrucción. Y así, una vez más, los hombres vuelven a ser Adán; las mujeres, Eva y el paraíso, un bien desestimado, perdido, añorado (en ese orden).
Sin embargo, Hollywood es mucho más benévolo que la Biblia; por eso los héroes de celuloide siempre tienen la oportunidad de recuperar su pequeño Edén. Claro que antes deben sufrir y aprender la lección. Recién después podrán redimirse.
En Descarrilados, Clive Owen insiste en repetirse (¿llegará el tiempo en que abandone su pose recia y parca?) y Jennifer Aniston sigue esforzándose por despegarse definitivamente de Rachel (cómo le cuesta). Por suerte, el francés Vincent Cassel salva un poco la situación con un malo-malo casi antológico.
Resumiendo, la de Håfström es una propuesta más, de ésas fácilmente olvidables, de ésas que -como toda oveja descarriada- nunca pero nunca llegan a buen puerto. Amén.






Me la vi hace pocos días y no sé si es que tengo mala memoria o que, pero me costó acordarme de qué película se trataba. Eso me suele pasar con las películas que no me gustaron como se imaginaran.
Juro que hasta ahora estaba escribibiendo sin haber leído antes el comentario, y ahora que lo leí veo que coincidimos en que es una película factible de olvido
La verdad, me pareció muy bolada. El argumento, para mi gusto, es muy exagerado, prefiero las cosas más sutiles.
Y por otro lado, muy previsible. Desde que me di cuenta de x donde venía la mano, que fue mucho antes de que lo que hubiera preferido, la trama perdió más gracia todavía.
Igualmente me parece una película entretenida como para ver por TELEFE un sábado a la noche.
Bueno, saludos y perdon x las FALTAS DE ORTOGRAFÍA!!!
Nada que perdonar, Juan Jor El.
En consonancia con lo que decís, creo que las producciones de Hollywood suelen caracterizarse por su falta de sutileza. Y evidentemente en este sentido Descarrilados no es ninguna excepción.
Ps a mi me gustó… kizá acostumbrada al film holliwoodense esta propuesta me pareció muy interesante y si, me sorprendió el giro ke tomó la película, como cambiaron las cosas drásticamente… moralina o no las actuaciones de Cassel valen la pena, y a mi no me parece la excepción…
Sigo recorriendo el blog y descubro, con placer, que en general coincido con los comentarios de las películas.
En cuanto a “Descarrilados”, es tan mala que a su lado Adrian Lyne parece Orson Welles. El encuentro entre ellos dos en el tren es tan inverosímil que enseguida te das cuenta que ella es parte del engaño. Y encima tiene ese final espantoso, apología de la justicia por mano propia…
Creo que este tipo de películas (como casi todas las de Lyne) sólo sirven para disparar una charla irrelevante al salir del cine, del tipo “¿vos qué hubieras hecho en la situación de él?”, que no puede durar más de cinco minutos.
Un saludo
Ojo con Adrian Lyne, que hizo Flashdance. Y yo a Flashdance le perdono todo.