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Los tres entierros de Melquíades Estrada July 31, 2006

Posted by La spectatrice in DVDs.
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Los tres entierros de Melquiades EstradaHacía tiempo que una película no me daba una sorpresa tan grata, de ésas que exaltan la pasión por el cine. Sabrán obviar mi torpeza; esto es lo primero que se me ocurre para invitarlos a descubir Los tres entierros de Melquíades Estrada, ópera prima del actor Tommy Lee Jones, que ahora promete -y mucho- como director.

Decididamente 2005 fue un año significativo para el western. Los espectadores recordarán el simbronazo causado por Secreto en la montaña, largometraje que sacudió el mito del Lejano Oeste por partida doble: primero porque la historia de amor entre Ennis y Jack hirió de muerte al cowboy macho al estilo John Wayne; segundo porque el director Ang Lee se permitió describir a vaqueros explotados, marginales en su propia tierra.
 
Son pocos, en cambio, los que tuvieron el gusto de dar con Los tres entierros…, título también estrenado en 2005 pero prácticamente ignorado por las distribuidoras (en la Argentina, las salas del circuito comercial nunca lo exhibieron, y recién ahora salió la edición en video/DVD).

Vaya injusticia, porque la propuesta de Jones es igualmente osada, profunda, conmovedora. Y esto sin necesidad de recurrir al toque transgresor, espectacular, sin dudas redituable de la cuestión homosexual. 

Este drama también es un retrato crudo del sur norteamericano, en este caso, de la frontera con México. Evidentemente, el guionista Guillermo Arriaga aprovecha la amistad entre Pete Perkins y Melquiades Estrada para hablar de cierta realidad tejano-chicana.

Fiel a su estilo, el responsable de Amores perros y 21 gramos propone un relato cuya introducción fragmentada permite hacer una presentación acabada de personajes y hechos. En este punto, caba destacar la ausencia de estereotipos: aquí hasta el tipo más noble posee su faceta oscura y hasta el canalla más repugnante tiene chances de redención.

Por su parte, Tommy Lee Jones merece un reconocimiento especial porque dirige de manera sobria, pertinente, acertada, y porque se encarga de uno de los roles protagónicos con absoluto compromiso y sensibilidad. Por si esto fuera poco, también hace gala de un bilingüismo espontáneo, que le suma credibilidad a su Pete Perkins.

En cuanto a los demás actores, todos se destacan. Sin dudas, quienes se llevan las palmas son los casi desconocidos Barry Pepper y Levon Helm. El primero interpreta a Mike Norton, personaje clave, probablemente el más enérgico y complejo. El segundo aparece escasos minutos, y sin embargo su composición de un viejo ciego “se roba” la pantalla. 

Por donde se la mire, Los tres entierros de Melquíades Estrada tiene algo que ofrecer. En términos universales, una magnífica fábula sobre la amistad, la solidaridad, el amor al terruño, la muerte, la culpa y el perdón. Desde un enfoque regional, el retrato de un Estados Unidos profundo, puritano, arbitrario, brutal. Y desde un punto de vista estrictamente cinematográfico, la recuperación de un género que hasta el año pasado dimos por muerto.

Don Quijote de La Habana July 30, 2006

Posted by La spectatrice in Visto y Oído.
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Por favor, perdonen mi recurrencia. Evidentemente me quedé tildada con la Cumbre del Mercosur y con el controvertido personaje. Lo cierto es que hace unos días, mientras miraba televisión, me di cuenta del enorme parecido. 

Es cierto. El hombre no pasa sus días cabalgando; tampoco usa escudo, lanza ni armadura. Por otra parte, su anatomía desmiente eso de la “triste figura”, y probablemente las novelas de caballería no sean su principal obsesión.

Don Quijote de la Mancha - Fidel Castro

Sin embargo, esta personalidad convertida en leyenda también tiene un porte erguido, elegante, gallardo. Y también lucha contra gigantes. Y también reclama justicia, dignidad, hidalguía. Y también se debate entre la vejez, la locura, la soledad y la muerte. Y también lo atacan e injurian.

Por si quedan dudas, basta con comparar rasgos físicos. Y entonces ya no hay vuelta que darle: efectivamente, Fidel Castro es el Quijote de nuestro tiempo.

Latin American Idol July 29, 2006

Posted by La spectatrice in TV.
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Réplica localizada de American Idol Haciendo un poco de zapping, caí por casualidad en Latin American Idol y quedé hipnotizada, preguntándome dónde estaría el gancho de ooootro programa de TV que -esta vez con la excusa de encontrar al nuevo talento pop de nuestra región- vuelve a explotar algunas de los características más representativas del reality show: exaltación del éxito rápido y efímero, imposición de estereotipos estéticos, homogeneización cultural, manipulación sentimental, tiranía mediática.

Emitida por Sony, la propuesta es una adaptación de American Idol. Los seguidores de la versión estadounidense sostienen que la latina es menos despiadada, a tono con una idiosincrasia que prefiere el eufemismo al discurso directo. De todos modos y diferencias aparte, la localización se mantiene fiel a la idea original, tanto que nadie se molestó en traducir el título del programa.

El show empezó el 12 de julio, y desde entonces y hasta el miércoles pasado mostró la primera etapa de selección realizada en distintas capitales latinoamericanas. En ese lapso, los televidentes pudieron acompañar el interminable desfile de jóvenes empeñados en seducir al tribunal conformado por la mexicana Elizabeth Meza (¿algo que ver con doña Florinda?), el cubano Jon Secada y el español Gustavo Sánchez.

Basta con ver una entrega del reality para confirmar lo de siempre. Primero, este mundo pertenece a los triunfadores, a los temerarios, a los que apuestan a más. Segundo, para convertirse en ídolo hay que ser atractivo (nada de ojos saltones, narices ganchudas, dientes torcidos, papadas prominentes, cinturas rollizas; los jueces exigen “ángel”, “carisma”, “sex appeal”; yo hablaría de parámetros estándar de peso, altura, y vestuario).

Tercero, la cuestión no está en marcar la diferencia, sino en simularla. De hecho, en un proyecto donde la masificación es clave, lo singular no es bienvenido. Al contrario, estos programas ofrecen lo habitual, pero con un fondo competitivo que crea una ilusión de distinción.

Cuarto, aquí hay mucho de telenovela. Tenemos por un lado la expectativa, el sufrimiento, la pasión, la alegría de los protagonistas (mucho llanto, mucho moco, mucho festejo, mucha histeria). Por el otro, están los jueces que alternan entre el rol malvado y el de hada madrina.

Quinto, quien detenta poder tiene todos los derechos, hasta el de mofarse sin inhibiciones. De ahí que en este caso y ante ciertas presentaciones los miembros del tribunal se permitan poner caras o esbozar sonrisas socarronas, actitud poco digna de evaluadores pretendidamente profesionales.

La última emisión de esta primera parte tuvo como hilo conductor el testimonio de una muchacha mexicana que viajó a Buenos Aires para probar suerte por segunda vez (los jueces ya le habían bajado el pulgar en el casting organizado en su país). La “epopeya” se presentó de manera fragmentada, y cada retazo hizo las veces de separador entre evaluaciones.

El desenlace resultó un tributo al sacrificio y a la tenacidad, un oportuno happy end para cerrar el episodio, y sobre todo la confirmación de que Latin American Idol va por más… de lo mismo. Y así descubrimos el poder hipnótico, el gancho ineludible del siempre efectivo arte de la repetición.

Superman regresa July 28, 2006

Posted by La spectatrice in Cine.
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Superman regresaAviso: ésta es una reseña limitada, parcial. La escribe un alma melancólica, una incondicional de la película de 1978, alguien para quien Superman es sinónimo de Christopher Reeve y Lex Luthor, de Gene Hackman. 

Por lo tanto, a tomar con pinzas lo que sigue a continuación. Dadas las circunstancias, no faltarán las comparaciones, ni los reproches provenientes de un tiempo pasado y mejor. Atención entonces, porque este post corre el riesgo de herir susceptibilidades.

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Efectivamente, el súperheroe por antonomasia ha vuelto y en principio para quedarse y multiplicarse, en un sentido metafórico y literal. El suyo es un regreso globalizado (ahora lo vemos dando una mano en Europa, Asia y demás rincones del planeta) y, como no podía ser de otro modo, tecnologizado (ahora su silueta en el cielo se somete a los retoques de la informática). También es un retorno solemne, carente de humor, más cerca del cine catástrofe que de la historieta.

Desde esta perspectiva, podríamos hablar de un regreso sin gloria o, en el mejor de los casos, de un homenaje bien intencionado. No mucho más.

La falta de gloria se debe, a mi juicio, a una gran confusión. De hecho, es como si el director Bryan Singer hubiera creído que, para recuperar al protagonista, había que (re)insertarlo en el contexto actual. De ahí la decisión de enfrentarlo a una Loise Lane convertida en madre soltera con pareja cama adentro (posible referente de la mujer moderna), o a un Lex Luthor obsesionado por la cuestión territorial (nada más oportuno en pleno enfrentamiento judeo-palestino).

De ahí también la importancia de una escenografía donde las pantallas de TV ocupan un lugar preponderante. Oh casualidad, todas ellas suelen mostrar rostros árabes, islámicos, ¿terroristas?

La falta de gloria también tiene que ver con una narración larga, redundante, pesada y con actuaciones apagadas. Me refiero sobre todo a Kevin Spacey, responsable de un Lex Luthor deslucido, casi insignificante (nada que ver con la versión carismática de Gene Hackman) y a Kate Bosworth, cuya interpretación desganada y desapegada de Miss Lane resulta inexcusable (¡queríamos tanto a Margot Kidder!).

Al final de cuentas y contra mis temores, el único que demuestra total entrega es Brandon Routh. Justamente su trabajo permite respaldar la hipótesis del homenaje. Porque, qué duda cabe, el nuevo superhombre despliega un innegable tributo a Christopher Reeve (dicho sea de paso, el parecido entre ambos actores es llamativo, especialmente cuando hacen de Clark Kent).  

Nobleza obliga, Superman regresa posee algunas escenas memorables. Por ejemplo, la que describe el increíble duelo entre el ojo y la bala, o la que recrea el vuelo nocturno filmado por Richard Donner. También vale la pena rescatar la edición de sonido que reutiliza la voz de Marlon Brando (Jor-El en la peli de 197 8) y el tino de respetar el famoso lei motiv musical (quién no lo tarareó alguna vez mientras pretendía estar volando).

Sin embargo, el film de Singer no cumple con lo prometido. El superhéroe ha vuelto, sí, pero las exigencias del mundo moderno, la complejidad de las relaciones humanas y la vertiginosidad de los efectos especiales parecen haberlo transformado en la pálida réplica de lo que alguna vez fue.

El odio July 27, 2006

Posted by La spectatrice in Visto y Oído.
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El odioAyer, mientras viajaba en el tren, pensaba en el conflicto de Medio Oriente, en ciertos comentarios antisemitas y antiárabes que escuché por ahí, en los argumentos utilizados por los defensores de ex represores, en lo agresiva que está la gente en general.

Y de repente me vino a la mente aquella marcha compuesta por Steven Vinaver y Mary Rodgers, que Nacha Guevara hiciera famosa a mediados de los ’80, luego de restaurada la democracia argentina. Entonces me acordé de aquel paradójico crescendo que empieza como rechazo al odio y termina como feroz manifiesto de violencia. A continuación, los versos completos.

Canción del odio
Guerra, sangre, odio en derredor
¿Cuándo encontraremos dónde está el amor?
Libertad, igualdad, y fraternidad es lo que buscamos.
Por eso, tomados de la mano,
con el odio acabaremos.

Ése es nuestro credo.
Basta de violencia, de egoísmo, de indecencia.
No esperemos a mañana. Cuanto antes comencemos.
Con el odio acabaremos.
Con el pie lo aplastaremos.
Luchemos por el día
en que el amor por fin sonría.
Emprendamos el camino. Cuanto antes comencemos.

La rabiaCon el odio acabaremos.
Qué paliza le daremos.
No te gusta que te pegue,
entonces ¡muere, muere, muere!
Para ver lo que ha comido
la barriga le abriremos.

Con el odio acabaremos.
La picana le pondremos
Y, si llora o si se queja,
le arrancamos las orejas.
Viendo cómo se retuerce
cómo nos divertiremos.

Con el odio acabaremos.
En un monte lo pondremos.
Allí la multitud
lo clavará en una cruz
y, cuando pida agua,
vinagre le daremos.

Con el odio acabaremos.
Algún nazi encontraremos
que le ponga una inyección
que lo convierta en jabón.

La sangreCon el odio acabaremos.
Y por si esto fuera poco
le refregaremos bien la cara con sus mocos.

Con el odio acabaremos.
Una bomba le pondremos.
Cuatro tiros, seis granadas,
diez misiles y un torpedo.
La lengua le arrancaremos
y los dientes venderemos.

¡Con el odio acabaremos!

PD. Ahora que releo la letra, suena a discurso de Jorge Arbusto, ¿no?