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Desolación June 30, 2006

Posted by La spectatrice in Visto y Oído.
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Hoy al mediodía, apenas iniciado el partido entre Argentina y Alemania, las calles de Buenos Aires quedaron vacías, desérticas, desoladas, tal como lo muestra esta foto tomada sobre la avenida Santa Fe a la altura del cruce con la calle Humboldt, en pleno barrio de Palermo.

 Foto gentileza Chichu

Lamentablemente, una vez concluído el mundialístico encuentro, lo que empezó como desolación física, espacial, urbana terminó transformándose en desolación anímica, moral, nacional.  

El paraíso ahora June 30, 2006

Posted by La spectatrice in Cine.
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El paraíso ahoraNo es fácil escribir sobre El paraíso ahora. De hecho, ésta es una de esas películas cuya temática supera ampliamente la cuestión cinematográfica. Por lo tanto, aparece el impulso de redactar sobre varias cosas a la vez: en este caso, el conflicto en Medio Oriente, el mal llamado “terrorismo árabe”, las quejas de ciertos sectores ante la nominación al Oscar… De ahí el riesgo de caer en una verborragia confusa; de ahí las eventuales trabas de este post.

Quizás lo primero para rescatar de la mencionada cascada temática es la intención de Hany Abu-Assad de darles voz a los que no la tienen, al menos en Occidente. Porque -quién puede negarlo- desde nuestro rincón del mundo el acceso a la información o a testimonios provenientes del territorio palestino resulta muy limitado.

Así, éste es uno de los pocos largometrajes (sino el único) cuya distribución en el circuito comercial nos acerca a las dudas y convicciones, a la angustia y temeridad, a la resignación y decisión de los hombres-bomba. Así, nos brinda la oportunidad de comprender las razones, las implicancias y las consecuencias del accionar terrorista.

Sin dudas, el gran mérito del cineasta nacido en Nazareth consiste en evitar los planteos maniqueos y los personajes estereotipados. Aquí Said y Khaled no son los típicos locos del turbante, enceguecidos por el fundamentalismo de una religión atrasada. Tampoco responden al ideal romántico del revolucionario con la gorra calada al estilo del Che. 

Por otra parte, si bien el director manifiesta su posición condenatoria respecto de la política de ocupación israelí, en ningún momento reivindica la lucha armada palestina. A lo sumo, la explica, la contextualiza, pero nunca la edulcora ni publicita.

Definitivamente, El paraíso ahora no es un documental panfletario, ni una ficción distorsionante. No declama ni proclama. Tampoco apela a imágenes violentas para hablar de violencia.

No… El film de Abu-Assad simplemente se limita a mostrar (la presencia militar, los alambrados en las fronteras, los contrastes entre ciudades) y a sugerir (el poderío de un Estado separatista, la sensación de amenaza permanente, la existencia de diferencias aparentemente irreconciliables). Las reflexiones, las posibles conclusiones, la eventual verborragia quedan bajo nuestra exclusiva responsabilidad.

Bronca June 29, 2006

Posted by La spectatrice in Visto y Oído.
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Gracias por Nueve Reinas y El AuraA muchos la noticia nos cayó como un balde de agua helada. Después de la desagradable sorpresa, vino la incredulidad, la pena, y también la bronca.

Bronca contra la Parca. Porque se lleva a Fabián Bielinsky por capricho, antes de tiempo, sin previo aviso, dejándolo disfrutar apenas de sus premios Cóndor, y privándonos a nosotros -simples espectadores mortales- de las muchas buenas películas que podrían haber sido y que ahora nunca serán.

Las confesiones (¿?) de Madonna June 29, 2006

Posted by La spectatrice in TV.
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I'm going to tell you a secretPrimera aclaración: el lanzamiento de I’m going to tell you a secret en DVD acaba de ser noticia, y entonces recordé su proyección en A&E a fines de abril. Tal vez el canal de cable lo repita en alguna otra ocasión.

Segunda aclaración: nunca fui fanática de Madonna. Me gustan sus discos (más bien algunas canciones); admiro su fuerza de voluntad, su capacidad de trabajo, su visión mediática/comercial/de marketing. Pero creo que la reina del pop se aseguró el trono y la corona no tanto por su (cuestionable) talento artístico, sino por su (indiscutible) disciplina y (archi probado) conocimiento del show business.

Dicho esto, es de esperar que este post parta de cierta mirada crítica, o por lo menos escéptica. Ojalá no hiera la susceptibilidad de los seguidores incondicionales.

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Lo más llamativo -y sin dudas paradójico- de I’m going to tell you a secret es que no revela demasiado y que, por lo tanto, sorprende muy poco… En otras palabras, el documental del sueco Jonas Akerlund muestra más o menos lo de siempre: partes de recitales (en este caso, del último tour realizado en Europa), entretelones de ensayos, y flashes de vida privada.   

En realidad, la única “novedad” es la aparición de una figura pretendidamente distinta de la que protagonizó A la cama con Madonna. De hecho, la diva hace todo lo posible por mostrarse madura, generosa, sabia, en suma, “otra”. De ahí las recurrentes referencias a las enseñanzas extraídas de la cábala y de la práctica del yoga.

Aquí, esta “otra” Madonna deja de hablar de sexo y en cambio habla de matrimonio, de hijos, de estabilidad emocional. Así, la histórica voluntad provocadora queda ahora circunscripta al ámbito ficcional de los shows, donde resurgen las alusiones sadomasoquistas, lésbicas, voyeuristas y el infaltable sello cristiano (esta vez, una inmensa cruz en pleno escenario).

Sin dudas, la reina del pop vuelve a reinvertarse o, mejor dicho, a reinventar su apariencia. Pero en el fondo no sólo no confiesa nada, sino que sigue siendo la misma. Tanto que la modestia y el altruismo reivindicados no hacen más que señalar -al menos ante una mirada escéptica- un rasgo suyo muy típico: su egocentrismo.

En definitiva, lo único interesante de I’m going to tell you… es la recopilación de los recitales. Lo demás, lejos de ser secreto, se reduce a una verdad bien conocida y -repeticiones mediante- irremediablemente aburrida.   

El noveno día June 28, 2006

Posted by La spectatrice in DVDs.
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El noveno díaAl margen de la eterna discusión sobre calidad artística/mediática, siempre creí en la existencia de un cine que “hay que ver” más allá de la evaluación que podamos hacer sobre aspectos técnicos, estéticos y narrativos. Me refiero a esos films cuyo valor informativo, testimonial, concientizador supera cualquier intención de análisis exclusivamente cinematográfico. Precisamente éste es el caso de El noveno día, largometraje decidido a retratar el rostro menos difundido de la babarie nazi.

Fundamentalmente, esta película habla de otro grupo humano víctima de los campos de concentración, además de los judíos: el conformado por sacerdotes católicos, miembros de la Resistencia o manifiestamente opuestos a la dictadura del Führer. De hecho, a partir del relato autobiográfico del padre Jean Bernard (bautizado Herni Kremer en la ficción), Volker Schlöndorff recrea el vía crucis de uno de los curas deportados al infierno de Dachau.

Así, y un poco como Costa Gavras en Amén, el realizador alemán muestra las dos caras de una misma moneda o, mejor dicho, de una misma Iglesia: la de quienes lucharon contra el despotismo hitlerista, y la de quienes colaboraron o hicieron la vista gorda ante las atrocidades cometidas.

Sin embargo, Schlöndorff se diferencia de su colega griego en cuanto propone un abordaje histórico más contundente y menos maniqueo. En otras palabras, en comparación con su antecesora, la producción germano-luxemburguesa es, por un lado, más brutal (pienso, por ejemplo, en la escena de crucifixión) y, por el otro, más matizada o menos estereotipada (pienso en la caracterización de algunos personajes, por ejemplo, la del obispo de Luxemburgo).

El largometraje también se destaca por las actuaciones. Para empezar, cómo no mencionar a Ulrich Matthes, quien -paradoja cinematográfica mediante- supo estar del lado de los victimarios cuando encarnó al incondicional Joseph Goebbels en La caída, y ahora se convierte en víctima, en el mencionado Kremer. Por otra parte, está August Diehl, que ofrece una muy buena composición de Herr Gebhardt, representante fanático, perverso y despiadado de la burocracia nazi.

Cuando hace más de un año se estrenó en las salas locales, El noveno día provocó una seria discusión entre los críticos argentinos. Algunos cuestionaron el sadismo de ciertas escenas; otros se preguntaron sobre la “utilidad” de volver a filmar sobre el nazismo… Hoy a la distancia, la propuesta de Schlöndorff no sólo se mantiene abierta al debate, sino que convalida la necesidad de que efectivamente existan películas cuyo valor informativo, testimonial, concientizador supere la cuestión exclusivamente cinematográfica.