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Ojo con la(s) mosca(s) 6 Noviembre 2009

Posted by María Bertoni in Visto y Oído (¡más!).
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Ojalá fueran así de simpáticas...Bajamos del tren, abandonamos la estación y caminamos unas cuadras antes de despedirnos. En este breve trayecto juntas, mi compañera de trabajo interrumpe la charla, calla, cierra literal y metafóricamente la boca. Segundos después, se excusa mientras señala las moscas que nos cruzan en la vereda: “no sea cosa que trague alguna”.

La confesión me alivia porque, hasta entonces, me creí la única en temer esa posibilidad remota. Imaginé distintas hipótesis que pudieran explicar la fobia: incidencia exagerada/absurda de un famoso refrán; otro síntoma del rechazo que los bichos de ciudad sentimos por los bichos (insectos) de la naturaleza; efecto residual de aquella película impresionante que filmó David Cronenberg; gajes de una asociación no tan libre que se gestó en el imaginario sobre princesas, príncipes y sapos, y que cada tanto nos recuerda las costumbres alimentarias de los batracios.

Por ahora ninguna mosca entró en mi boca, y eso que a veces me sorprendo andando boquiabierta por ahí (maldita alergia tapa-narices). Tampoco tuve el disgusto de encontrar una en mi sopa, ni el gusto de hacer el reclamo de rigor.

Podría escribir sobre la mosca que tengo en algún bolsillo, en la billetera, en mi cuenta bancaria. Pero la lengua lunfarda carece de gracia en los cybercultura, tan comprometida con el predominio de @, html, el php y .com.

Moscas al acecho.

En cambio sí puedo contar que, años atrás, una mosca me entró en el ojo. Una mosca de verdad, en mi ojo derecho. Una de ésas bien oscuras y corpulentas, que reconocemos de lejos cuando vienen a nuestro encuentro (porque -da la sensación- siempre vienen a nuestro encuentro).

Estaba esperando el colectivo 67 en la avenida Figueroa Alcorta, y la imaginé saliendo del Malba. La mosca ¿curiosa, culta, intelectual? avanzaba despreocupada, zigzagueante, con ánimo de sociabilizar. Atenta a la posibilidad de que yo también quisiera hablar, buscó mis labios primero pero terminó apostando a la importancia del contacto visual.

Mis párpados reaccionaron tarde; se cerraron con la susodicha adentro. Entonces vino la sensación de aspereza, de intrusión, de ardor.

Después la mano en el ojo, primero como parche, testigo del accionar triturador. Luego como pinza extractora, encargada de sacar a la desgraciada por partes: alas; cabeza; tronco (desconozco el paradero de las patas).

Mi compañera de trabajo hace bien en cerrar literal y metafóricamente la boca cuando alguna(s) mosca(s) se le cruza(n). El antecedente del ojo respalda esta sabia conducta preventiva. La fobia que pueda provocar este post, también.

Identidad sustituta 5 Noviembre 2009

Posted by María Bertoni in Cine.
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Identidad sustituta es el título en Argentina.En términos tecnológicos, los robots que Jonathan Mostow imagina para Identidad sustituta son una versión mejorada de Jaime, entrañable colega cibernético del agente 86. Quienes recuerden al personaje interpretado por Richard Gautier reconocerán el maquillaje que parece “encerar” rostros y el andar durito que busca sugerir la ausencia de carnatura humana. También encontrarán que, efectos especiales y animación digital mediante, los llamados “surrogates” son mucho más ágiles que el torpe Hymie (ése era su nombre original).

Quizás por esta asociación inevitable o quizás por desaciertos propios del guión en cuestión, la adaptación del comic de Robert Venditti y Brett Weldele causa más gracia que fascinación. Por lo pronto, el sustituto de Tom Greer/Bruce Willis divierte porque, en definitiva, caricaturiza al ex de Demi Moore: de hecho, en el plano físico lo transforma en un Ken rubio platinado y en el plano actoral expone cierta esencia “maderoide”.

Algo similar sucede con el rudo Ving Rhames. Imagínenlo con rastas en una cabellera también injertada, y convertido en profeta rebelde de pacotilla.

Por otra parte, Radha Melinda Mitchell y Rosamund Pike aportan poco con su doble versión, desarregladas (cuando son humanas) e híper producidas (cuando son robots). Sus Peters y Maggie apenas aparecen como apéndices del protagonista (la primera en el trabajo; la segunda en hogar), como exponentes de la bella mujer que -de una u otra manera- acompaña al héroe.

Identidad sustituta abarca mucho y aprieta poco, ése es quizás su defecto más grave. La idea de la historieta original es interesante, y sin embargo el guión de Michael Ferris y John Brancato la somete al cruce de subtramas poco desarrolladas: el drama familiar de Greer; la conformación de un movimiento subversivo que atenta contra el sistema de clonación cibernética; la estrategia del ambicioso/arrepentido Canter (ay, el ambivalente James Cromwell). 

El resultado es un compendio de cabos sueltos que rompe la ilusión de quienes nos sentimos seducidos por la promesa de una fábula sobre identidades suplementarias, cruzadas, robadas en una sociedad deshumanizada. Por suerte, el recuerdo del entrañable Jaime y las intervenciones del Ken Willis nos preservan de la posible indignación.

López Vázquez o el hombrecito de Quino 4 Noviembre 2009

Posted by María Bertoni in Cine.
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López Vázquez podría haber encarnado al típico hombrecito de Quino.Así como la almodovariana Chus Lampreave podría encarnar a una Susanita mayor, José Luis López Vázquez podría haber encarnado al típico hombrecito anónimo que Quino suele dibujar en sus historietas. Al menos eso pensé cuando lo conocí, pantalla chica/grande mediante, a mediados de los ‘80, época en que nuestra incipiente democracia recibía lo mejor del cine español (liberado, una década antes, de la censura franquista).

El prolífico actor español aprovechó esa apariencia anónima, en principio inofensiva, para sorprender con los personajes más pintorescos: entre tantos otros igual de inolvidables, un hombre enamorado de su muñeca inflable (¿quién dijo que Lars y la chica real es un film original?), el hijo de una madre (y de una España) centenaria(s), un comisario metido en los ensayos de una zarzuela, un “señor bien” endeudado en la posguerra (hablamos de la guerra civil española), un viejo paralítico convenientemente amnésico.

En los últimos años, sus alter ego televisivos y cinematográficos pasaron más desapercibidos. Por lo pronto eso sugieren sus intervenciones en las series Cuéntame cómo pasó y Vientos de agua, y en la película Luna de Avellaneda.

Recién hoy me entero de que López Vázquez falleció el domingo 2. Qué pena: es como si el hombrecito anónimo de Quino hubiera muerto un poco también.

Otra delicia del copy-paste 4 Noviembre 2009

Posted by Jorge Gómez in Periodismo/Medios.
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Post escrito por Jorge Gómez y María Bertoni.
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El error parece provenir de la versión en castellano de Radio Francia Internacional. De hecho, en la necrológica que ayer le dedicó al antropólogo Claude Lévi-Strauss, el portal de la prestigiosa emisora francesa menciona el libro Las estructuras elementales del pensamiento cuando el título correcto es Las estructuras elementales del parentesco.

El error parece provenir de la versión en castellano de Radio Francia Internacional

Horas más tarde, el sitio web de Radio Universidad de Chile levantó el post ¿sin mirar? ¿Por eso? repitió la metida de pata.

El portal de Radio Universidad de Chile repite la metida de pata.

El caso argentino también existe (¡cómo no!). El mérito es del diario Crítica de la Argentina; la nota se publicó hoy.

El caso argentino también existe (¡cómo no!).

¿Acto fallido, desliz de correctores y editores o simplemente poca lectura? Difícilmente conozcamos la fuente del error. Sí, en cambio, volvemos a comprobar -como acá y acá- las delicias del copy-paste en Internet.

6, 7, 8. Dos oportunidades perdidas 4 Noviembre 2009

Posted by Jorge Gómez in Periodismo/Medios.
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Los actores involucrados: 678, LN, Pagni, Oliván, Russo y Czudnowsky El pasado 13 de octubre, el programa 6,7,8 o 678 de Canal 7 emitió un video que presuntamente prueba que el periodista de La Nación Carlos Pagni recibió dinero por montar una operación de prensa contra Repsol-YPF. La filmación es anónima y carece de la ficha técnica que registra toda edición seria. En otras palabras, faltan los requisitos mínimos que deberían respaldar tamaña acusación.

Quienes emitieron el material durante dos días seguidos por la televisión pública no pueden eludir responsabilidades argumentando que estuvieron en desacuerdo con la difusión de lo que muestra esta cámara oculta. Sin embargo, así lo hicieron Sandra Russo, María Julia Oliván, Carla Czudnowsky y Luciano Galende que -en pleno aire- terminaron transfiriéndole la culpa a Diego Gvirtz, productor del programa.

No es nuestra intención sumarnos al coro integrado por la mayoría de los medios que, por terror a estar en la picota, ya calificaron la operación como una canallada. En cambio, sí nos interesa preguntarnos porqué gente con una buena trayectoria se convirtió en vocera acrítica del Gobierno y, claramente en este caso, abandonó el ejercicio periodístico.

Tomando el video trucho como indicio, un periodista de investigación podría haber solicitado la opinión de Repsol-YPF y haberla confrontado con las notas que Pagni le dedicó al tema en un período acotado. De este modo habría descubierto que, en diez meses, Pagni publicó once artículos sobre Repsol-YPF en La Nación: varios con información falsa, siempre a partir de una mirada crítica sobre la posición de la familia Eskenazy en la compañía, sin nunca haber chequeado datos con fuentes de la empresa. 

Leyendo el diario y llamando a la petrolera, cualquiera habría podido reunir los elementos necesarios para presentar una hipótesis razonable sobre una operación de prensa montada a favor de algún grupo hostil a los Eskenazy. También podría haber puesto el foco sobre las severas inexactitudes y la falta de fuentes comprobables que caracterizaron la serie de once notas publicadas en diez meses (y que el propio Pagni reconoció en parte).

En cambio, y en contra de un ejercicio periodístico riguroso y responsable, personajes serios como algunos panelistas del programa mencionado adoptaron una especie de ultrakirchnerismo explícito que los puso a ellos en el lugar de los malvados y al editorialista de La Nación en el sitio de la víctima. En el fragor de las sucias batallas de estos tiempos, sus formas fueron tan groseras que nos impidieron conocer el fondo de la cuestión.

Perdimos entonces dos oportunidades: por un lado, la ocasión de descubrir algo sobre las tan comentadas “campañas de prensa”; por otro lado, el placer de ver a periodistas de prestigio (Sandra Russo, María Julia Oliván) ejerciendo su profesión ajenas a estúpidas maniobras de propaganda política.

Dadas estas circunstancias, nada sabremos sobre las verdaderas motivaciones de Pagni. Paradójicamente, el equipo que pretende hacer de 6, 7, 8 o 678 un espacio alternativo terminó al servicio de una TVR kirchnerista previsible, aburrida, monocorde y funcional a la imagen de ese periodismo oficialista que los grandes medios dicen combatir en nombre de la prensa independiente.